El salmorejo es un clásico cordobés ideal para disfrutar en estos días de calor, y que emplea como protagonista al tomate, propio también de esta época del año. Fresco, entra de maravilla y nos aporta agua, vitaminas y sales minerales. El pan, le aporta algo de contenido en hidratos de carbono, y acompañado de jamón y huevo duro picados se convierte en un plato muy completo.
Existen muchas formas de preparar y degustar el salmorejo, aunque los ingredientes básicos vienen a ser siempre los mismos. Como veréis no especifico con detalle las cantidades de aceite y vinagre ya que son al gusto, pero de manera orientativa serían 100 ml de aceite de oliva (1/3 de vaso) y dos cucharadas de vinagre. El cualquier caso, y al igual que ocurre con la sal, es mejor quedarse cortos e ir probando y corrigiendo hasta que quede a nuestro gusto.
Os animo a que lo preparéis uno de estos días ya que es sencillo, barato, sano y refrescante. No olvidéis servirlo bien fresquito, y que os salga bien rico!!
INGREDIENTES (para 4 personas)
- 2 kg de tomates maduros
- 1 diente de ajo
- 2 rebanadas de pan duro
- 1 chorro de aceite de oliva virgen extra
- 1 chorrito de vinagre de vino blanco
- 1 pellizco de sal marina
- 100 gr de jamón serrano (opcional)
- 2 huevos duros (opcional)
- 100 gr de picatostes (opcional)
PREPARACIÓN
- El primer paso es quitarles la piel a los tomates. Si están bien maduros, es posible pelarlos con la ayuda de un cuchillo, ya que la piel se desprende con facilidad al tirar. Si no, podemos escladarlos unos segundos y sacarles la piel sin problemas. Para ello, ponemos una olla con agua a hervir, y por otro lado preparamos una ensaladera con agua fría y hielo. Hacemos un corte supeficial en forma de cruz en la base de los tomates, para luego poder tirar de la piel. Cuando el agua esté hirviendo, echamos los tomates, contamos hasta diez, y los vamos retirando a la ensaladera para detener la cocción. Los pelamos tirando de la piel desde la base donde hicimos los cortes.
- Lo siguente es librarnos de la pulpa, las semillas y las partes duras. Para ello, cortamos el tomate en dos, y lo exprimimos con la mano para hacer salir la pulpa y las semillas hasta quedarnos únicamente con la carne del tomate. Finalmente retiramos las partes duras con el cuchillo y reservamos.
- Pelamos un diente de ajo, le quitamos la raíz, y lo picamos fino.
- Vamos poniendo los tomates pelados y sin semillas en el vaso de la batidora y añadimos un chorro de aceite, un chorrito de vinagre, el pan, un pellizco de sal y el diente de ajo picado.
- Trituramos hasta que esté todo bien mezclado y obtengamos la textura deseada.
- Refrigeramos hasta que esté bien fresco y servimos acompañado de picatostes, jamón serrano y huevo duro picados.
