mejillones rellenos

INGREDIENTES (para 4 personas)

para el relleno:

para la bechamel:

para el rebozado:

PREPARACIÓN

  1. Les quitamos las barbas a los mejillones y con la ayuda de un cuchillo dejamos lo más limpias posible las conchas raspando por el exterior. Los lavamos bien en abundante agua.
  2. Los ponemos en una sartén grande o cacerola con un dedo de agua y tapamos. Así se abrirán los mejillones al vapor en pocos minutos.
  3. Mientras tanto preparamos el roux blanco para la bechamel. Para ello calentamos la grasa (aceite o mantequilla) en una sartén o cazo, añadimos una cucharada de harina cuando esté bien caliente y removemos rápidamente con cuchara de madera o batidora de varillas para que no se formen grumos. Cocinamos la harina entre 1 y 2 minutos, ya que hay que evitar que se tueste demasiado, pero cocinarla lo suficiente como para que desaparezca el sabor a harina cruda.
  4. Mientras preparábamos el roux, los mejillones se deben haber abierto. Los reservamos junto con el caldo de cocción del que colaremos un vaso con un trapo limpio.
  5. Seguimos con la bechamel mientras se enrfían los mejillones. Añadimos el vaso de leche, a ser posible templada o caliente para evitar que se formen grumos, y vamos mezclando removiendo constantemente. Añadimos una pizca de nuez moscada y seguimos removiendo unos minutos. Añadimos el caldo de cocción de los mejillones colado y seguimos moviendo para que no se nos pegue ni se formen grumos. La bechamel ha de cocinarse como mínimo durante 12 min para que la harina cuaje y hasta que alcance la consistencia deseada. Si vemos que se seca demasiado añadimos leche. Finalmente corregimos de sal, aunque el caldo de los mejillones es bastante salado, así que ojo con no pasarse.
  6. Una vez lista la bechamel, cortamos las cebollitas muy finas y sofreímos lentamente en una sartén con un poco de aceite de oliva virgen extra. Mientras, sacamos los mejillones de las conchas, de las cuales reservaremos la mitad, y los limpiamos quitando los bordes negros y el pie. Los picamos muy finitos y los añadimos a la cebolla cuando esté transparente. Removemos unos segundos y apartamos.
  7. Cuando el sofrito se haya enfriado, comenzamos a rellenar las conchas que habíamos reservado con una cucharadita del mismo y encima una capa de bechamel hasta cubrir la concha a ras. Una vez rellenos los ponemos en un plato y los metemos en el frigorífico para que la bechamel solidifique un poco más.
  8. Después de enfriarse, vamos pasando la cara de la bechamel por huevo batido y rebozando en pan rallado. Si hemos hecho mucha cantidad y no vamos a comerlos todos de golpe, este es el momento de congelar los que sobren. Congelados se conservan de maravilla y luego sólo hay que sacarlos y freírlos directamente.
  9. Para freírlos usaremos una sartén alta y aceite de girasol en abundancia, como para cubrir justo los mejillones (ojo que el aceite al calentarse aumenta su volúmen, y después, al añadir los mejillones a la sartén, el nivel también subirá). El aceite debe estar bien caliente.
  10. Cuando el pan rallado comience a dorarse y antes de que la bechamel se caliente demasiado y empiece a escaparse por alguna parte, los retiramos y los ponemos sobre papel de cocina para que escurran el exceso de aceite. Para que el pan rayado se dore más rápido es aconsejable ir echándole suavemente aceite caliente por encima con ayuda de la espumadera mientras lo freímos.
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