Hace ya algún tiempo que tenía ganas de elaborar mis propios aceites aromatizados con los ingredientes que tengo a mano en casa. Así que el otro día compré un par de botellitas en el todo a cien para comenzar con el experimento. De momento he preparado un aceite picante con ajo y guindilla y otro a base de ajo y albahaca. Todavía los tengo macerando, así que ya os contaré los resultados cuando estén a punto.
La elaboración es muy sencilla. Partimos de un buen aceite de oliva virgen extra, y añadimos los ingredientes con los que lo queramos aromatizar. Envasamos bien tapado y a la sombra, y esperamos al menos dos semanas hasta que el aceite tome el sabor y aroma deseados. Finalmente podemos colar el aceite para evitar que el contenido siga macerando y tome un sabor demasiado intenso.
Para el aceite picante, he utilizado guindillas frescas de mi pequeña pimentera y las he abierto en forma de flor. Esta forma de presentación de las guindillas es tradicional en Japón y otros países orientales, pero se suelen utilizar chiles, que son de mayor tamaño. Para hacer las florecitas, cortamos la piel de la guindilla en cuartos y la introducimos en agua con hielo para que se rice hacia afuera y se forme la flor. Las guindillas, al ser pequeñas, quizás precisen de la ayuda de vuestras manos para terminar de abrir los pétalos. Una vez hayáis abierto las flores, secadlas bien con una servilleta antes de ponerlas en el aceite. Bien podéis utilizar guindillas secas, pero con las florecillas queda muchísimo más original y puede servirnos incluso como regalo.
Para el otro aceite he utilizado un brote de albahaca italiana al que le faltaba poco para florecer por una cuestión estética, aunque podéis utilizar hojas siempre que sean frescas. Lavamos bien, secamos y a macerar junto con el ajo.
Como podéis imaginar, las posibilidades son casi infinitas, así que os animo a que preparéis vuestros propios aceites aromatizados y compartáis vuestras recetas y trucos con nosotros.
